Salmo 21 A, Abandono, siete de marzo

Este Salmo 21 A, Abandono, comienza con el grito de abandono, pero no es un grito de falta de fe, sino de intimidad herida. El salmista se describe como «agua que se derrama» o «cera que se derrite», imágenes perfectas de la depresión y el agotamiento extremo. Lo impresionante es que, a pesar de sentirse como un «gusano», sigue llamando a Dios «Fuerza mía». Nos enseña que el lamento es una forma sagrada de oración: a Dios no le asustan nuestras quejas ni nuestras dudas.

Novena Hildegarda de Bingen Día 6 El Rayo de la Fortaleza

🌿 Día 6: El Rayo de la Fortaleza Permanecer en la Luz — El Escudo […]