Salmo 21 A, Abandono, siete de marzo

Este Salmo 21 A, Abandono, comienza con el grito de abandono, pero no es un grito de falta de fe, sino de intimidad herida. El salmista se describe como «agua que se derrama» o «cera que se derrite», imágenes perfectas de la depresión y el agotamiento extremo. Lo impresionante es que, a pesar de sentirse como un «gusano», sigue llamando a Dios «Fuerza mía». Nos enseña que el lamento es una forma sagrada de oración: a Dios no le asustan nuestras quejas ni nuestras dudas.

Salmo 21 A, por qué me has abandonado, tres de octubre

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad para […]

Salmo 21 A, no te quedes lejos, veintiuno de enero

Los espíritus inmundos, cuando veían a Jesús, se postraban ante él y gritaban: «Tú eres […]

Salmo 21 A, no te quedes lejos, dieciséis de mayo

«Llegada la hora sexta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. A […]

Salmo 21 A, No te quedes lejos, diecinueve de agosto

«Llegada la hora sexta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. A […]

Cada día dieciséis de junio, salmo 22-21, no lamentes actúa.

En esta primera parte del salmo 22-21, muy conocido porque a él hace referencia Jesús […]