«Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis […]
«Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis […]
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del […]
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Salmo 43 C, los secretos del corazón. Señor, Tú sabes que trato de no romper Tu alianza y que mis pasos buscan Tu camino. No escondas Tu rostro en este momento de opresión. Aunque me sienta pegado al suelo y hundido en el polvo, confío en que Tu misericordia es más grande que mi desgracia. ¡Levántate a socorrerme hoy! Amén.
En un contexto saturado de información y “verdades” a medida, la filosofía de Platón no es un refugio del pasado, sino una brújula para el hoy.
El Nous de Anaxágoras ordena, la Idea del Bien ilumina.
No basta con que haya orden: necesitamos ver hacia dónde orientarlo.
La excelencia humana (areté) y el discernimiento no son solo virtudes intelectuales, sino caminos hacia la claridad interior, la paz y la prosperidad integral.
Señor, hoy me siento como el salmista: confundido y un poco avergonzado por mis circunstancias. Siento que mis enemigos se ríen y que Tu auxilio tarda. No permitas que el escarnio me robe la paz. Aunque no entienda por qué permites este retroceso, ayúdame a no soltar Tu mano en medio de la burla. Amén.
Jesús les dijo: “No se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá […]
Salmo 42, Camino de la Luz
Salmo 41: «La Sed que no se Apaga». Señor, mi alma tiene sed de Ti como una cierva busca el agua. A veces me siento arrollado por las olas de la vida y el eco de mis problemas me aturde, pero hoy decido hablarle a mi propia alma: ¡Espera en Dios! No permitas que el desánimo me gane la partida; sé Tú la salud de mi rostro y mi roca firme. Amén.
Salmo 40, Señor sáname. Señor, dame un corazón sensible para ver la necesidad de los que me rodean. Enséñame a ser Tu mano para el que sufre, para que cuando yo me sienta débil, pueda experimentar cómo Tú cuidas de mí y transformas mi cansancio en fortaleza. Gracias por Tu lealtad. Amén.