Salmo 44 B, flor de azahar, uno de mayo

«Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis […]

Salmo 44 A, aceite de júbilo y belleza, treinta de abril

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del […]

🕊️ Taller Gratuito: Ángel de la PAZ – Mayo 2026

🕊️ Taller Gratuito: Ángel de la PAZ – Mayo 2026. Únete al taller online del Ángel de la Paz (Fátima) en mayo de 2026. Un encuentro de mística práctica, meditación y fundamentos bíblicos con el Dr. Gumersindo Meiriño y María Benetti Meiriño. ¡Inscripción abierta y gratuita!

Salmo 43 C, los secretos del corazón, veintinueve de abril

Salmo 43 C, los secretos del corazón. Señor, Tú sabes que trato de no romper Tu alianza y que mis pasos buscan Tu camino. No escondas Tu rostro en este momento de opresión. Aunque me sienta pegado al suelo y hundido en el polvo, confío en que Tu misericordia es más grande que mi desgracia. ¡Levántate a socorrerme hoy! Amén.

La Luz del Bien | ciclo El Alba de la Conciencia

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Salmo 43 B, ¡ahora!, veintiocho de abril

Señor, hoy me siento como el salmista: confundido y un poco avergonzado por mis circunstancias. Siento que mis enemigos se ríen y que Tu auxilio tarda. No permitas que el escarnio me robe la paz. Aunque no entienda por qué permites este retroceso, ayúdame a no soltar Tu mano en medio de la burla. Amén.

Salmo 43 A, en tus manos, veintisiete de abril

Jesús les dijo: “No se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá […]

Salmo 42, Camino de la Luz, veintiséis de abril

Salmo 42, Camino de la Luz

Salmo 41: «La Sed que no se Apaga», veinticinco de abril

Salmo 41: «La Sed que no se Apaga». Señor, mi alma tiene sed de Ti como una cierva busca el agua. A veces me siento arrollado por las olas de la vida y el eco de mis problemas me aturde, pero hoy decido hablarle a mi propia alma: ¡Espera en Dios! No permitas que el desánimo me gane la partida; sé Tú la salud de mi rostro y mi roca firme. Amén.

Salmo 40, Señor sáname, veinticuatro de abril

Salmo 40, Señor sáname. Señor, dame un corazón sensible para ver la necesidad de los que me rodean. Enséñame a ser Tu mano para el que sufre, para que cuando yo me sienta débil, pueda experimentar cómo Tú cuidas de mí y transformas mi cansancio en fortaleza. Gracias por Tu lealtad. Amén.