Salmo 80, escuchar, veinticuatro de junio

Señor Dios, mi fuerza y mi refugio, gracias porque Tu mayor deseo es retirar la carga de mis hombros y librarme en los momentos de aflicción. Perdona las veces en que sigo de forma obstinada mis propios antojos y me olvido de escuchar Tu voz. Hoy elijo no adorar a los falsos dioses de la prisa y la preocupación. Te abro mi corazón y mi mente para que los sacies con la flor de harina de Tu gracia y la miel silvestre de Tu amor. Guía mis pasos en este día. Amén.

Salmo 80, ¡Escucha!, diez de enero

Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando […]