Salmo 55, la camomila, dieciséis de mayo

Señor, Tú que anotas en Tu libro mi vida errante y recoges mis lágrimas, mira a los que hoy me hostigan con prisas, exigencias o malas intenciones. Alabo Tu promesa y pongo mi confianza en Ti. Libra mi alma de la muerte y mis pies de la caída, para que pueda caminar hoy en Tu presencia, inundado por la luz de la vida. Amén.

Salmo 55, la confianza disipa el temor, diez de Julio

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Salmo 55, no temo, once de octubre

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