Salmo 55, la camomila, dieciséis de mayo

Señor, Tú que anotas en Tu libro mi vida errante y recoges mis lágrimas, mira a los que hoy me hostigan con prisas, exigencias o malas intenciones. Alabo Tu promesa y pongo mi confianza en Ti. Libra mi alma de la muerte y mis pies de la caída, para que pueda caminar hoy en Tu presencia, inundado por la luz de la vida. Amén.

Salmo 54 B, el nardo, quince de mayo

Señor, Tú conoces el dolor de la traición y la herida de la confianza rota. Cuando las palabras de otros me hieran como puñales, rescata mi alma con Tu paz. Te entrego mis afanes y mis miedos, sabiendo que Tú no permitirás que yo caiga. En la mañana, en la tarde y al mediodía, mi confianza está puesta solo en Ti. Amén.

Salmo 55, a la luz, catorce de agosto

Como insistían, Jesús se enderezó y les dijo: «El que no tenga pecado, que arroje […]

Salmo 55, cumpliré, veintiocho de noviembre

Jesús le dijo: «Recobra la vista, tu fe te ha salvado». Y enseguida recobró la […]

Salmo 55, para que camine a la luz de la vida, diecisiete de marzo

EN aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado: «Un profeta […]

Salmo 55, la confianza disipa el temor, diez de Julio

Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: «¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué […]

Salmo 55, no temo, once de octubre

Jesús les contestó: «Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he […]