Salmo 72 C, tomas mi mano derecha, doce de junio

Señor Dios, perdona los momentos en que mi corazón se agria y me vuelvo ignorante ante Tus planes. Gracias porque, a pesar de mis flaquezas, Tú siempre estás conmigo y me sostienes de la mano derecha. Sé Tú mi herencia, mi porción y mi riqueza en este día; que contigo a mi lado la tierra pierda su brillo engañoso. Para mí lo único verdaderamente bueno es estar junto a Ti. Haz de mi alma Tu refugio y que mi vida entera proclame Tus maravillas. Amén.

Salmo 111, una luz brilla en las tinieblas, catorce de noviembre

Jesús dijo a sus discípulos: «.En cambio lo que sale de la boca viene de […]

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