Salmo 58, la flor del almendro, diecinueve de mayo

Líbrame de mis enemigos, Dios mío, y protégeme de todo lo que hoy intente robarme la paz. Sin culpa mía, a veces surgen dificultades que me acosan; por eso me quedo velando contigo, porque Tú eres mi fuerza y mi alcázar. Que Tu favor se adelante a mis pasos hoy y que mi boca no deje de tocar en Tu honor. Amén.

Salmo 21 A, Hosanna al que viene en nombre de Dios, trece de abril- Domingo de Ramos

La gente, muy numerosa, extendió sus mantos por el camino; otros cortaban ramas de los […]

Salmo 58, ¡Despierta, ven a mi Presencia!, uno de diciembre

En aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con […]

Salmo 21 A, no te quedes lejos, veintiuno de enero

Los espíritus inmundos, cuando veían a Jesús, se postraban ante él y gritaban: «Tú eres […]

Salmo 58, en él me refugio, quince de julio

En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos: Tampoco se echa vino nuevo en odres […]

Salmo 21 A, No te quedes lejos, diecinueve de agosto

«Llegada la hora sexta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. A […]

Cada día dieciséis de junio, salmo 22-21, no lamentes actúa.

En esta primera parte del salmo 22-21, muy conocido porque a él hace referencia Jesús […]