Salmo 10, sus ojos observan, diecisiete de febrero

Cuando veas injusticias en tu trabajo, en tu familia o en el mundo, no reprimas tu sentimiento. Haz como el salmista: dile a Dios que te parece que está lejos. La fe no es negar la realidad, sino presentar esa realidad ante el Único que puede cambiarla. Al final, el Salmo 10 nos recuerda que Dios es el «Padre de los huérfanos» y que Él escucha el deseo de los humildes.

Salmo 119, ¡cómo proclamo la Paz!, dieciséis de diciembre

EN aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó […]

Salmo 73 A, levántate, once de septiembre

Entonces Jesús les dijo: Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que […]

Salmo 68 A, tú conoces, treinta y uno de agosto

María  Magdalena se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al […]

Salmo 57, lo que se cosecha, diecisiete de agosto

La casa se impregnó con la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, […]

Salmo 118 XXII, no olvido tus mandatos, veintinueve de marzo

Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. (…) Oyó hablar […]

Salmo 118 XIX, me adelanto a la aurora, veintiséis de marzo

En aquel tiempo, Jesús dijo al gentío: – «El que tenga oídos para oír, que […]