Salmo 118 F, andaré por camino de abundancia, veinticinco de agosto

 En aquel tiempo dijo Jesús: En su mano tiene el bieldo y va a limpiar […]

Salmo 88 D, embotados, seis de julio

Señor Dios, hoy vengo a Ti con mis murallas caídas y mi espada embotada por el cansancio de mis propias batallas. Tú conoces las áreas de mi vida donde me siento rechazado, humillado o superado por las dificultades. No me escondas Tu rostro en el día de la angustia. Recibe mi dolor y mi desconcierto, abraza mi fragilidad y, aunque hoy me cueste ver Tu favor, mantén mi vida unida a Ti en medio de la tormenta. Amén.