Salmo 113 A, se estremece la tierra, catorce de agosto

El último día de la fiesta, que era el más solemne, exclamó Jesús en voz […]

Salmo 104 B, había enviado un hombre, treinta y uno de julio

Entonces dijo Jesús: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y […]

Salmo 101 A, el desahogo, veintiuno de julio

En aquel tiempo, exclamó Jesús: « Venid a mí todos los que estáis cansados y […]

Salmo 88 D, embotados, seis de julio

Señor Dios, hoy vengo a Ti con mis murallas caídas y mi espada embotada por el cansancio de mis propias batallas. Tú conoces las áreas de mi vida donde me siento rechazado, humillado o superado por las dificultades. No me escondas Tu rostro en el día de la angustia. Recibe mi dolor y mi desconcierto, abraza mi fragilidad y, aunque hoy me cueste ver Tu favor, mantén mi vida unida a Ti en medio de la tormenta. Amén.