
En aquellos días, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles
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El que siembra vientos cosecha tempestades, dice Jesús en el Evangelio. Pues bien, lo que siembres eso cosecharás. Es claro, lo demás son palabras que se lleva el viento. Si haces el bien, tarde o temprano, los frutos más o menos abundantes serán buenos. Lo demás es secundario.
¡Qué hermoso Salmo, desde mi punto de vista!
Este salmo es un antídoto contra la ansiedad y la frustración cuando vemos que el mal parece vencer. Nos invita a:
- Confiar en Dios en lugar de obsesionarnos con el éxito de los demás (v. 3).
- Hacer el bien en nuestro entorno inmediato («habita tu tierra y practica la lealtad», v. 3).
- Controlar la ira y evitar reacciones impulsivas (v. 8).
- Esperar en el Señor con paciencia, sabiendo que su justicia brillará (v. 6).¡Casi Nada!
Herramientas
- 🗣️ Jaculatoria:
Encomienda tu camino al Señor.
o también Confía en el Señor y haz el bien.
Él te dará lo que pide mi corazón. - 🎯 Reto del día: «La piedra de la Confianza«.
Hoy, identifica una situación que te genere frustración o envidia. En lugar de reaccionar, escribe en un papel: ‘Confío en Ti, Señor’ y realiza un acto de bondad hacia alguien que lo necesite. Al final del día, reflexiona: ¿Cómo cambió tu perspectiva?»
Hasta mañana, feliz día, bendiciones. Paz y bien.
Léelo o escúchalo:
Salmo 36 A
No te exasperes por los malvados,
no envidies a los que obran el mal:
se secarán pronto, como la hierba,
como el césped verde se agostarán.
Confía en el Señor y haz el bien,
habita tu tierra y practica la lealtad;
sea el Señor tu delicia,
y él te dará lo que pide tu corazón.
Encomienda tu camino al Señor,
confía en él, y él actuará:
hará brillar tu justicia como el amanecer;
tu derecho, como el mediodía.
Descansa en el Señor y espera en él,
no te exasperes por el hombre que triunfa
empleando la intriga:
cohibe la ira, reprime el coraje,
no te exasperes, no sea que obres mal;
porque los que obran mal son excluidos,
pero los que esperan en el Señor poseerán la tierra.
Aguarda un momento: desapareció el malvado,
fíjate en su sitio: ya no está;
en cambio, los sufridos poseen la tierra
y disfrutan de paz abundante.
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