Salmo 41: «La Sed que no se Apaga», veinticinco de abril

Salmo 41: «La Sed que no se Apaga». Señor, mi alma tiene sed de Ti como una cierva busca el agua. A veces me siento arrollado por las olas de la vida y el eco de mis problemas me aturde, pero hoy decido hablarle a mi propia alma: ¡Espera en Dios! No permitas que el desánimo me gane la partida; sé Tú la salud de mi rostro y mi roca firme. Amén.

Salmo 136, añoranza del Hogar, diecinueve de agosto

Jesús llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: «El que se haga […]

Los tres puentes de Edimburgo

Durante nuestra estancia en Escocia cruzamos los tres puentes que conectan a Edimburgo con el […]