Salmo 62, la rosa roja silvestre, veintitrés de mayo

Señor, Dios mío, Tú conoces mis sequedades y cuántas veces busco saciarme en cosas que no llenan. Hoy te digo con todo mi ser que mi alma tiene sed de Ti. Tu gracia vale más que la vida misma. Quédate conmigo hoy; que sienta el abrazo de Tu diestra que me sostiene y la seguridad de Tus alas que me cubren. Que mi vida entera sea un canto de júbilo y alabanza para Ti. Amén.

Salmo 41: «La Sed que no se Apaga», veinticinco de abril

Salmo 41: «La Sed que no se Apaga». Señor, mi alma tiene sed de Ti como una cierva busca el agua. A veces me siento arrollado por las olas de la vida y el eco de mis problemas me aturde, pero hoy decido hablarle a mi propia alma: ¡Espera en Dios! No permitas que el desánimo me gane la partida; sé Tú la salud de mi rostro y mi roca firme. Amén.

Salmo 62, Sediento…, veintidós de agosto

En aquel tiempo dijo Jesús: Así, los últimos serán los primeros y los primeros los […]

Salmo 41, Tengo Sed, siete de noviembre

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: « […]

Salmo 41, agua para vivir, diecinueve de junio

Y los apóstoles le preguntaban a Jesús: «¿Por qué dicen los escribas que Elías debe […]