Salmo 41: «La Sed que no se Apaga», veinticinco de abril

Salmo 41: «La Sed que no se Apaga». Señor, mi alma tiene sed de Ti como una cierva busca el agua. A veces me siento arrollado por las olas de la vida y el eco de mis problemas me aturde, pero hoy decido hablarle a mi propia alma: ¡Espera en Dios! No permitas que el desánimo me gane la partida; sé Tú la salud de mi rostro y mi roca firme. Amén.

Salmo 41, corrientes de agua, veinticinco de febrero

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con […]

Salmo 41, tener sed, veintiuno de septiembre

Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta […]