Salmo 141, indícame el Camino, veinticinco de enero

Este salmo es la oración de la soledad extrema. El orante no disimula: está cansado, rodeado de trampas, sin apoyos humanos. Mira a un lado y a otro… y no hay nadie.

Pero en ese vacío emerge una confesión decisiva: “Tú eres mi refugio”

Salmo 141, me rodearán los justos, once de mayo

«Se acercaron a Jesús le despertaron diciendo: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!» Les dijo: «¿Por qué […]

Salmo 141, mi refugio, cuatro de marzo

“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo […]