Salmo 141, indícame el Camino, veinticinco de enero

Este salmo es la oración de la soledad extrema. El orante no disimula: está cansado, rodeado de trampas, sin apoyos humanos. Mira a un lado y a otro… y no hay nadie.

Pero en ese vacío emerge una confesión decisiva: “Tú eres mi refugio”

Salmo 141, me rodearán los justos, once de mayo

«Se acercaron a Jesús le despertaron diciendo: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!» Les dijo: «¿Por qué […]

Salmo 142, sin aliento, cinco de marzo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como […]

Salmo 141, mi refugio, cuatro de marzo

“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo […]

Salmo 142, tengo sed de ti, diecinueve de septiembre

Jesús les dijo: «Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de […]

Cada día doce de mayo, !no a los agujeros negros!, salmo 142

“Enséñame a cumplir tu voluntad, ya que tú eres mi Dios”. En la tensión que […]