“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo […]
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo […]
Este salmo es la oración del agotamiento confiado. El orante reconoce su fragilidad sin máscaras: no se justifica, no se defiende, se entrega a la fidelidad y a la justicia de Dios.
La oscuridad es real: persecución, tiniebla, sequedad interior. Pero en medio de todo surge un gesto decisivo: recordar. La memoria de las obras de Dios se convierte en fuente cuando el corazón está reseco.
Este salmo es la oración de la soledad extrema. El orante no disimula: está cansado, rodeado de trampas, sin apoyos humanos. Mira a un lado y a otro… y no hay nadie.
Pero en ese vacío emerge una confesión decisiva: “Tú eres mi refugio”
Él les contestó: «Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya […]
«Se acercaron a Jesús le despertaron diciendo: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!» Les dijo: «¿Por qué […]
En aquel tiempo, Jesús dijo: «¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o […]
Y Jesús se apartó de ellos como a un tiro de piedra, y poniéndose de […]
“Enséñame a cumplir tu voluntad, ya que tú eres mi Dios”. En la tensión que […]