Este salmo es la oración de la soledad extrema. El orante no disimula: está cansado, rodeado de trampas, sin apoyos humanos. Mira a un lado y a otro… y no hay nadie.
Pero en ese vacío emerge una confesión decisiva: “Tú eres mi refugio”
Este salmo es la oración de la soledad extrema. El orante no disimula: está cansado, rodeado de trampas, sin apoyos humanos. Mira a un lado y a otro… y no hay nadie.
Pero en ese vacío emerge una confesión decisiva: “Tú eres mi refugio”
«Se acercaron a Jesús le despertaron diciendo: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!» Les dijo: «¿Por qué […]
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En verdad, en verdad os digo: vosotros […]
Hermoso salmo el de hoy. Caminábamos hacia el río. A lo lejos la vimos. Daba […]