Salmo 73 A, abandonados, trece de junio

Señor Dios, a veces miro a mi alrededor y siento que las dificultades destrozan mi paz y que Tu silencio se prolonga demasiado. No me escondas Tu mano en este día de prueba. Acuérdate de que soy tuyo, de que me has rescatado y sostenido en tantas ocasiones. Aunque hoy no vea señales claras ni sepa el desenlace de mis problemas, elijo creer que Tú sigues siendo mi Rey y el autor de mi victoria. Ven en mi ayuda y reconstruye lo que se ha roto en mi corazón. Amén.

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Salmo 72 C, tú tomas mi mano derecha, doce de junio

Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, Jesús les preguntaba: «¿De qué discutíais por […]