Salmo 67 C, cantad y tocad, uno de junio

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de […]

Visitación, la flor de la azuzena, treinta y uno de mayo

Señor Dios, que transformás el mundo a través de los sencillos, haz que mi alma proclame Tu grandeza y que mi espíritu se alegre en Ti, mi Salvador. Dame la santa prisa de María para ponerme en camino y servir a quienes me rodean. Que cuando hable, mis palabras lleven la paz y la alegría de Tu Espíritu, y que aprenda, como mi Madre del Cielo, a guardar Tus maravillas en el corazón para cantar siempre Tu fidelidad. Amén.

Salmo 67 B, la Flor de la Pasionaria, treinta de mayo

Señor Dios, dueño de las cumbres y de los valles, gracias porque no tengo que vivir a la defensiva ni competir con el orgullo del mundo. Cúbreme hoy con las alas de Tu gracia, haz que mi vida destelle con la pureza de la plata y el oro de Tu amor mientras descanso en Tu fidelidad. Te entrego desde este momento mis preocupaciones, mis tareas y mis cansancios; bendito seas porque sé que llevas mis cargas cada día y me haces escapar de la desesperación. Amén.

Salmo 67 A, la flor del ceibo, veintinueve de mayo

Señor Dios, Padre de los desvalidos y protector de mi vida, levántate hoy en mi corazón y disipa todos mis temores, dudas y ansiedades como el humo que se lleva el viento. Tú que caminas conmigo por los desiertos de la vida, derrama Tu lluvia copiosa sobre mi alma extenuada. Dame la gracia de vivir hoy en Tu presencia con un corazón rebosante de alegría, sabiendo que Tú me preparas un lugar seguro y que Tu bondad nunca me va a faltar. Amén.

Salmo 66, la flor del espinillo, veintiocho de mayo

Señor Dios, ten piedad de mí y bendíceme; haz que Tu rostro brille sobre mi vida para que mis dudas y temores se desvanezcan. Que Tu luz me atraviese de tal manera que quienes me rodean hoy puedan conocer Tus caminos de paz y de justicia a través de mis acciones. Gracias porque sé que bajo Tu cuidado la tierra siempre da su fruto. Que Tu bendición me acompañe y me convierta en un canal de Tu alegría para el mundo. Amén.

Salmo 65 B, flor de alcaparra, veintisiete de mayo

Señor Dios, aquí estoy para cumplir lo que mis labios prometieron cuando me encontraba en peligro. Gracias porque me escuchaste, porque no rechazaste mi súplica ni me retiraste tu favor cuando más lo necesitaba. Limpia mi corazón de cualquier mala intención o doblez para que mi oración sea siempre transparente ante Ti. Dame la valentía de compartir con el mundo tus maravillas y que mi vida entera sea un canto de agradecimiento. Amén

Salmo 65 A, La Flor del Oroazul, veintiséis de mayo

Señor Dios de poder, Tú conoces los momentos en los que me siento en la trampa o abrumado por las cargas de la vida. Gracias porque sé que me estás refinando como a la plata, quitando de mí lo que no sirve para hacerme brillar más. No dejes que mis pies tropiecen en medio de la tormenta. Dame la fuerza para cruzar el fuego y el agua, manteniendo la mirada fija en Ti, sabiendo que muy pronto me darás el respiro que tanto necesito. Amén.

Salmo 64, la flor de azahar, veinticinco de mayo

Señor Dios, salvador nuestro y esperanza del mundo, gracias porque Tus respuestas siempre superan mis expectativas. Mis errores me abruman, pero Tu perdón me levanta y me devuelve la paz. Riega hoy los desiertos de mi corazón, suaviza mis durezas con la llovizna de Tu gracia y haz que mi vida dé frutos de alegría y generosidad. Confío en que me cuidas y me enriqueces sin medida. Que hoy pueda ser un reflejo de Tu abundancia. Amén.

Salmo 63, la flor de Romero, veinticuatro de mayo

Entonces Jesús les dijo: Las ovejas atienden a la voz del Buen Pastor, y él […]

Despertar a la realidad | ciclo El Alba de la Conciencia

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