Salmo 139, líbrame del malvado, veintitrés de enero

Este salmo es una oración de protección en medio del conflicto. No idealiza la realidad: nombra la violencia, la mentira, la intriga, el abuso del poder y de la palabra.

El orante no responde con venganza, sino con confianza radical: “Tú eres mi Dios”. Dios aparece como escudo, fuerza y justicia, especialmente para el humilde y el pobre.

Salmo 72 A, Acumulan, cinco de agosto

Pero yo por poco doy un mal paso,casi resbalaron mis pisadas:porque envidiaba a los perversos,viendo […]

Salmo 26 B, sé valiente ten ánimo, ocho de febrero

La multitud que  escuchaba a Jesús estaba asombrada y decía: «¿De dónde saca todo esto? […]