Salmo 140, incienso que sube, veinticuatro de enero

Salmo 140 una oración de vigilancia interior. No solo pide ser protegido del mal exterior, sino —con mayor profundidad— del mal que puede nacer dentro: la palabra descontrolada, el corazón inclinado, la complicidad silenciosa.

Salmo 139, líbrame del malvado, veintitrés de enero

Este salmo es una oración de protección en medio del conflicto. No idealiza la realidad: nombra la violencia, la mentira, la intriga, el abuso del poder y de la palabra.

El orante no responde con venganza, sino con confianza radical: “Tú eres mi Dios”. Dios aparece como escudo, fuerza y justicia, especialmente para el humilde y el pobre.

Salmo 140, como incienso a tu Presencia, diez de mayo

Entonces dijo Jesús: «Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, […]

Salmo 140, incienso, veinticuatro de agosto

En aquel tiempo Jesús tomó la palabra y concluyó: Muchos son los llamados y pocos […]

Salmo 140, como incienso, uno de diciembre

Entonces Jesús respondió a los enviados: «Id a contarle  a Juan lo que habéis visto […]

Salmo 140, como el incienso tres de marzo

Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del […]

Cada día once de mayo, perfumes para tu corazón, salmo 140

«Suba mi oración como incienso en tu presencia; el alzar de mis manos como ofrenda […]