Salmo 140 una oración de vigilancia interior. No solo pide ser protegido del mal exterior, sino —con mayor profundidad— del mal que puede nacer dentro: la palabra descontrolada, el corazón inclinado, la complicidad silenciosa.
Salmo 140 una oración de vigilancia interior. No solo pide ser protegido del mal exterior, sino —con mayor profundidad— del mal que puede nacer dentro: la palabra descontrolada, el corazón inclinado, la complicidad silenciosa.
Este salmo es una oración de protección en medio del conflicto. No idealiza la realidad: nombra la violencia, la mentira, la intriga, el abuso del poder y de la palabra.
El orante no responde con venganza, sino con confianza radical: “Tú eres mi Dios”. Dios aparece como escudo, fuerza y justicia, especialmente para el humilde y el pobre.
Entonces dijo Jesús: «Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, […]
En aquel tiempo Jesús tomó la palabra y concluyó: Muchos son los llamados y pocos […]
Entonces Jesús respondió a los enviados: «Id a contarle a Juan lo que habéis visto […]
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del […]
«Suba mi oración como incienso en tu presencia; el alzar de mis manos como ofrenda […]