Salmo 141, indícame el Camino, veinticinco de enero

Este salmo es la oración de la soledad extrema. El orante no disimula: está cansado, rodeado de trampas, sin apoyos humanos. Mira a un lado y a otro… y no hay nadie.

Pero en ese vacío emerge una confesión decisiva: “Tú eres mi refugio”