Este salmo es la oración de la soledad extrema. El orante no disimula: está cansado, rodeado de trampas, sin apoyos humanos. Mira a un lado y a otro… y no hay nadie.
Pero en ese vacío emerge una confesión decisiva: “Tú eres mi refugio”
Este salmo es la oración de la soledad extrema. El orante no disimula: está cansado, rodeado de trampas, sin apoyos humanos. Mira a un lado y a otro… y no hay nadie.
Pero en ese vacío emerge una confesión decisiva: “Tú eres mi refugio”