Salmo 40, Señor sáname, veinticuatro de abril

Salmo 40, Señor sáname. Señor, dame un corazón sensible para ver la necesidad de los que me rodean. Enséñame a ser Tu mano para el que sufre, para que cuando yo me sienta débil, pueda experimentar cómo Tú cuidas de mí y transformas mi cansancio en fortaleza. Gracias por Tu lealtad. Amén.

Salmo 88 D, la infidelidad, cuatro de octubre

«Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se […]

Salmo 88 C, no les retiraré mi favor, veinte de enero

  En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Por tanto, estad en vela, porque […]

Cada día veintidós de marzo, sáname, salmo 40

En el Antiguo Testamento, se unía la enfermedad a la culpa, al pecado. Y, también, […]