Salmo 19, el deseo de Tu Corazón, cinco de marzo

Lo más poderoso de este salmo es la distinción entre las fuentes de confianza. El mundo dice: «Unos confían en sus carros, otros en su caballería» (hoy serían el dinero, los contactos o el currículum). Pero el creyente dice: «Nosotros invocamos el nombre del Señor». No es que los recursos humanos sean malos, es que son insuficientes. La verdadera victoria es la que Dios concede al «ungido», es decir, a aquel que pone su misión en manos de la voluntad divina.

Salmo 19, invocamos, uno de octubre

En aquel tiempo, como todos comentaban, admirados, los prodigios que Jesús hacía, éste dijo a […]

Salmo 19, ¿confías?, catorce de mayo

En aquel tiempo, dijo Jesús: «En verdad, en verdad os digo: yo he venido para […]