Jesús les dijo a sus discípulos: «La paz os dejo, mi paz os doy; yo […]
Jesús les dijo a sus discípulos: «La paz os dejo, mi paz os doy; yo […]
Lo más poderoso de este salmo es la distinción entre las fuentes de confianza. El mundo dice: «Unos confían en sus carros, otros en su caballería» (hoy serían el dinero, los contactos o el currículum). Pero el creyente dice: «Nosotros invocamos el nombre del Señor». No es que los recursos humanos sean malos, es que son insuficientes. La verdadera victoria es la que Dios concede al «ungido», es decir, a aquel que pone su misión en manos de la voluntad divina.
Salmo 18 A, recorriendo el Camino. En la era de las pantallas y el ruido constante, hemos perdido la capacidad de escuchar el «susurro» de la noche o el «mensaje» del día. Este salmo nos invita a la contemplación. Espiritualmente, nos recuerda que no hay excusa para no conocer a Dios, pues Su firma está en cada amanecer. Prácticamente, nos llama a cuidar la creación: si el cielo proclama Su gloria, destruir la naturaleza es como arrancar páginas de un libro sagrado.
En aquel tiempo, aquel tiempo, dijo Jesús: « Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo […]
«Y Jesús les dijo: «Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de […]
En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, […]
En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. Cuando […]
En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad para […]
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Me habéis oído decir: “Me voy y […]
«En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las […]