Salmo 18 A, nada se libra de su calor, tres de marzo

Salmo 18 A, recorriendo el Camino. En la era de las pantallas y el ruido constante, hemos perdido la capacidad de escuchar el «susurro» de la noche o el «mensaje» del día. Este salmo nos invita a la contemplación. Espiritualmente, nos recuerda que no hay excusa para no conocer a Dios, pues Su firma está en cada amanecer. Prácticamente, nos llama a cuidar la creación: si el cielo proclama Su gloria, destruir la naturaleza es como arrancar páginas de un libro sagrado.

Virgen Stella Maris. Costanera de Corrientes, imagen de Adriana Virgilio

Salmo 113 B, ídolos de barro, diecisiete de noviembre

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Ningún siervo puede servir a dos amos, […]

Salmo 56, a la sombra de tus alas, dieciséis de agosto

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, […]

Salmo 18 I, a recorrer tu camino, veintinueve de septiembre

Jesús les dijo a sus discípulos: Os digo esto para que encontréis la paz en […]

Salmo 8, admirable, doce de septiembre

Le presentaron a Jesús un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que […]