Salmo 75 A, ¡Deslumbrante!…, dieciséis de junio

Señor Dios, Tú eres deslumbrante y magnífico, y Tu presencia es capaz de quebrar la espada y la guerra. Te pido que hoy te manifiestes en mi vida y traigas Tu paz a mis pensamientos y a mis relaciones. Inmoviliza cualquier ataque de ansiedad, miedo o discordia que intente asaltarme. Que los problemas que hoy me amenazan pierdan su fuerza ante Tu poder, y que yo pueda caminar seguro bajo el amparo de Tu morada. Amén.

Salmo 67 A, la flor del ceibo, veintinueve de mayo

Señor Dios, Padre de los desvalidos y protector de mi vida, levántate hoy en mi corazón y disipa todos mis temores, dudas y ansiedades como el humo que se lleva el viento. Tú que caminas conmigo por los desiertos de la vida, derrama Tu lluvia copiosa sobre mi alma extenuada. Dame la gracia de vivir hoy en Tu presencia con un corazón rebosante de alegría, sabiendo que Tú me preparas un lugar seguro y que Tu bondad nunca me va a faltar. Amén.

Salmo 30 A, en tus manos, diecinueve de marzo

Jesús dijo a los judíos: «Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que […]

Salmo 11, refugio, dieciocho de febrero

¿Cuántas veces te han dicho (o te has dicho a ti mismo) que «ya no hay nada que hacer» o que «tienes que escapar»? El Salmo 11 nos invita a no ser como el pájaro que huye al monte al primer signo de peligro. El reto práctico hoy es la estabilidad emocional: si tu fundamento es Dios, aunque el suelo tiemble, tu centro permanece firme. No tomes decisiones basadas en el pánico, sino en la oración.

Salmo 7 B, los rectos del corazón, trece de febrero

¿Te preocupa que alguien se esté saliendo con la suya haciendo el mal? Este salmo 7 te invita a soltar el deseo de venganza. No necesitas «cavar una fosa» para el otro; el mal ya es una trampa por sí mismo. Tu trabajo es mantenerte «recto de corazón» para que Dios sea tu escudo. La gratitud final del salmista («daré gracias por su justicia») es la clave para mantener la paz mientras Dios actúa

Salmo 17 D, desde las alturas…, catorce de junio

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Os aseguro que vais a llorar y […]