Salmo 88 B, ungidos, cuatro de julio

Señor Dios, mi Padre y mi Roca salvadora, gracias porque Tu mano está siempre conmigo y Tu brazo me hace valeroso frente a los desafíos diarios. Sé Tú mi escudo para que el desánimo no me engañe y las presiones del mundo no me humillen. Que Tu fidelidad y Tu misericordia me acompañen en cada decisión que tome hoy. Establece mi corazón en Tu paz y recuérdame en todo momento mi identidad de hijo amado y protegido. Amén.

Salmo 110, alabanza sin fin, trece de noviembre

Jesús les respondió: “Cuidaros de que nadie os engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre […]

Salmo 88 C, perpetuo, tres de octubre

Salmo 88 C Si sus hijos abandonan mi leyy no siguen mis mandamientos,si profanan mis […]

Salmo 139, me cubres la cabeza, nueve de mayo

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de […]

Salmo 140, incienso, veinticuatro de agosto

En aquel tiempo Jesús tomó la palabra y concluyó: Muchos son los llamados y pocos […]

Salmo 103 C, renuevas la faz de la tierra, veintidós de septiembre

Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso […]

Salmo 67 B, lleva nuestras cargas, veintiséis de julio

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo: «El reino de los […]

Salmo 106 A, celebra la vida, veintiséis de diciembre día de san Esteban

  Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: «Señor Jesús, recibe mi espíritu» +++ Al día […]