Salmo 61, el jazmín blanco, veintidós de mayo

Señor, ante las tensiones del día y las palabras falsas que a veces me rodean, elijo que mi alma descanse solo en Ti. Tú eres mi roca, mi salvación y mi alcázar: ¡no vacilaré! Te entrego mis afanes y desahogo ante Ti mi corazón, confiando en Tu poder y en Tu gracia. Recuérdame hoy que las dificultades son solo un soplo y que mi vida está segura en Tus manos. Amén.

Salmo 61, no le deis vuestro corazón, veintiuno de agosto

Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar […]

Salmo 61, llenar el Vacío, dieciocho de julio

Una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por […]

Salmo 62, hambre y sed, dieciocho de octubre

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Pues yo os digo a vosotros: pedid […]

Salmo 61, descansa mi alma, trece de enero

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: « Yo soy la vid, vosotros los […]