Salmo 61, el jazmín blanco, veintidós de mayo

Señor, ante las tensiones del día y las palabras falsas que a veces me rodean, elijo que mi alma descanse solo en Ti. Tú eres mi roca, mi salvación y mi alcázar: ¡no vacilaré! Te entrego mis afanes y desahogo ante Ti mi corazón, confiando en Tu poder y en Tu gracia. Recuérdame hoy que las dificultades son solo un soplo y que mi vida está segura en Tus manos. Amén.

Salmo 61, no le deis vuestro corazón, veintiuno de agosto

Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar […]

Salmo 61, refugiados… en el Misterio, dieciocho de abril Viernes Santo

Pilato le dijo: «¿Entonces tú eres rey?». Jesús respondió: «Tú lo dices: yo soy rey. […]

Salmo 61, ¿a quién abres tu corazón?, cuatro de diciembre

 El centurión le replicó: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta […]

Salmo 61, desahogo, veintitrés de marzo

Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron: […]

Salmo 61, llenar el Vacío, dieciocho de julio

Una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por […]