Salmo 28, el poder de la Voz de Dios, diecisiete de marzo

Por aquel tiempo Jesús les dijo: Cuando digáis ‘sí’, que sea sí, y cuando digáis […]

Salmo 27, no te quedes mudo, dieciséis de marzo

Entonces Jesús llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder […]

Salmo 26 B, el Señor me recogerá, quince de marzo

¡Ánimo, no estás solo! ❤️‍🩹✨

La segunda parte del Salmo 26 nos recuerda que Dios es el Padre que nunca nos deja, incluso cuando otros nos dan la espalda. El consejo de hoy es sencillo pero potente: Espera en el Señor y sé valiente. ¡Lo mejor está por venir!

Retiro Espiritual – Eros: La Ofrenda del Ser en Formosa

 Retiro Espiritual  Domingo 12 de Abril de 2026 | 9:00 a 12:00 hs Modalidad Presencial […]

Salmo 26 A, ¿a quién temeré?, catorce de marzo

Salmo 26 A, ¿a quién temeré? El salmista no dice que no hay enemigos, dice que no tienen poder. La clave es la «luz»: el miedo crece en la oscuridad de la incertidumbre, pero cuando Dios ilumina la situación, los monstruos resultan ser sombras. El refugio no es un búnker, es «la casa del Señor» (su presencia).

Preparar la Casa para PASCUA 

Sábado 28 de Marzo de 2026 Iniciamos el Camino preparando nuestro Hogar Dale un toque […]

Salmo 25, a prueba de fuego, trece de marzo

Jesús les dijo: «Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que […]

Salmo 24, tus sendas y caminos, doce de marzo

Entonces Jesús les dijo: «Dad al César lo que es del César, y a Dios, […]

Salmo 23, Quién puede entrar en el palacio del Rey, once de marzo

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, […]

Salmo 22, nada me falta, diez de marzo

Salmo 22 nada me falta. Vivimos en la cultura de la «falta»: siempre nos falta dinero, tiempo o reconocimiento. Este salmo empieza con una declaración de guerra contra la insatisfacción: «Nada me falta». Prácticamente, nos invita a practicar la confianza radical. Tener «pies de descanso» en «verdes praderas» significa aprender a desconectar para conectar con Dios. El descanso no es un lujo, es una necesidad espiritual para que Él pueda «reparar nuestras fuerzas».