✝️ En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «Esta es la voluntad de mi Padre: […]
✝️ En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «Esta es la voluntad de mi Padre: […]
Otro, que era discípulo, le dijo: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre.» […]
El estribillo insiste de nuevo con fuerza: «porque es eterna su misericordia». Para el pueblo de Israel, el Éxodo y el paso del mar Rojo no eran simples relatos del pasado, sino la prueba viva de que Dios interviene activamente cuando su gente sufre. La «mano poderosa» y el «brazo extendido» del Señor representan ese amor protector que no se conforma con vernos sometidos al miedo, al pecado o al desánimo. En nuestra vida cotidiana, a menudo nos topamos con «mares Rojos»: situaciones bloqueadas, problemas de los que no vemos salida o ataduras interiores. Este salmo nos invita a confiar en que la misericordia de Dios sigue abriendo senderos donde antes solo había obstáculo e imposibilidad.
Entonces dijo Jesús: «La piedra que desecharon […]
La misericordia ya no se manifiesta solo en la creación, sino en la historia concreta de opresión y de salida.
Lo que para el mundo parece fuerza, juicio o ruptura, el salmo lo nombra como misericordia, porque la misericordia no es solo ternura: es también intervención que rompe cadenas.
Este salmo es una gran letanía de gratitud. Cada frase nombra una acción de Dios y cada vez responde el corazón con la misma confesión: su misericordia es eterna.
El salmo comienza confesando quién es Dios (Señor, Dios de los dioses, Señor de los señores), luego proclama lo que hace: crea, ordena, sostiene, ilumina.
Y en todo, el hilo que une es uno solo: la misericordia.
En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque […]
Jesús respondió: «No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no […]
Jesús replicó: «Si puedo? Todo es posible al que tiene fe». Entonces el padre del […]
Entonces Jesús dijo sobre Juan Bautista: Si queréis creerme, El es Elías que debía regresar. […]