Salmo 144 A, bueno con todos, veintiocho de enero

Este salmo nos introduce en la alabanza pura, aquella que no nace de la urgencia ni del peligro, sino del reconocimiento amoroso de quién es Dios.
Después del clamor y la súplica de los salmos anteriores, el orante se detiene y proclama:
Dios reina, Dios es bueno, Dios permanece.

Entrar en este salmo es cruzar del combate a la contemplación agradecida.

Salmo 140, incienso que sube, veinticuatro de enero

Salmo 140 una oración de vigilancia interior. No solo pide ser protegido del mal exterior, sino —con mayor profundidad— del mal que puede nacer dentro: la palabra descontrolada, el corazón inclinado, la complicidad silenciosa.

Salmo 136, Nostalgia, diecinueve de enero

Jesús le respondió: −Nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado […]

Salmo 41, mi alma tiene sed, cuatro de enero

Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es […]

Salmo 127, trabajo sencillez, veintinueve de diciembre

Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de […]

Salmo 18, el cielo proclama la gloria de Dios, veintisiete de diciembre

Luego entró el otro discípulo, Juan, que había llegado antes al sepulcro: él también vio […]

Salmo 97, veinticinco de diciembre, ¡Feliz Navidad!

  Mientras estaban ahí, le llegó a María el tiempo de dar a luz y […]

Salmo 125, sembrar para cosechar, veintidós de diciembre

«Jesús es respondió: «Al atardecer decís: «Va a hacer buen tiempo, porque el cielo tiene […]

Salmo 124, Paz y Confianza, veintiuno de diciembre

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «La paz os dejo, mi paz os […]

Salmo 123, nuestro auxilio, veinte de diciembre

Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y echa a andar». Y al momento el […]