Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, Jesús les preguntaba: «¿De qué discutíais por […]
Salmo 72 C, tomas mi mano derecha, doce de junio
Señor Dios, perdona los momentos en que mi corazón se agria y me vuelvo ignorante ante Tus planes. Gracias porque, a pesar de mis flaquezas, Tú siempre estás conmigo y me sostienes de la mano derecha. Sé Tú mi herencia, mi porción y mi riqueza en este día; que contigo a mi lado la tierra pierda su brillo engañoso. Para mí lo único verdaderamente bueno es estar junto a Ti. Haz de mi alma Tu refugio y que mi vida entera proclame Tus maravillas. Amén.
Salmo 72 B, entrar en el Misterio y comprender, once de junio
Señor Dios, confieso que a veces me canso y me pregunto si vale la pena mantenerme firme en el bien. Cuando los pensamientos me resulten difíciles y me falte la comprensión, llévame a la intimidad de Tu presencia. Dame la gracia de entender que la prosperidad alejada de Ti es solo un suelo resbaladizo y un sueño que se desvanece. Sostén mis manos en la inocencia y hazme valorar el tesoro eterno de una conciencia en paz Contigo. Amén.
Salmo 72 A, limpios de corazón, diez de junio
Señor Dios, Tú eres bueno con los que buscan la rectitud, pero confieso que a veces mis pies flaquean al mirar a mi alrededor. Líbrame de la envidia y de la trampa de codiciar el éxito de quienes actúan con violencia u orgullo. No permitas que me confunda el espejismo de los que creen que Tú no te enteras de nada. Dame la gracia de valorar la paz de una conciencia limpia y la seguridad de saber que mi vida está resguardada en Tus manos. Amén.
Salmo 71 B, después de la siembra llega la cosecha, nueve de junio
Señor Dios, te bendigo en este día porque Tú eres el único que hace maravillas en mi historia. Gracias porque sé que mi vida y mis preocupaciones son valiosas a Tus ojos, y porque nunca dejas desamparado al que no tiene protector. Multiplica hoy el fruto de mi trabajo como el trigo en los campos y derrama Tu bendición sobre mi familia y mis proyectos. Que Tu nombre glorioso sea alabado siempre en todo lo que haga. ¡Amén, amén!
Salmo 71 A, florecen…, la paz y la justicia, ocho de junio
Dios mío, confía Tu juicio a mi corazón para que pueda actuar hoy con rectitud. Ayúdame a ser un defensor de la paz en mis palabras y acciones, socorriendo a quien se siente abrumado y siendo justo en mis decisiones. Que Tu gracia
baje sobre mi vida como llovizna que empapa la tierra, para que a mi alrededor florezca la armonía. Que todos mis esfuerzos busquen siempre el bien común y la gloria de Tu nombre. Amén.
Salmo 70 B, desde mi juventud, siete de junio
Señor Dios, aunque el camino haya sido difícil y me hayas hecho pasar por peligros muchos y graves, yo decido seguir esperando en Ti. Gracias por instruirme desde mi juventud y por no abandonarme nunca. Te pido que hoy acrecientes mi dignidad y me consueles de nuevo, para que mis labios y mi alma, que Tú redimiste, no dejen de cantar Tu lealtad. Que mi vida sea un testimonio vivo de que no hay nadie como Tú. Amén.
Salmo 70 A, pasan los años, seis de junio
Jesús les dijo: «vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se […]
Salmo 69, lo celebraré, cinco de junio
Jesús les dijo: “Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en Mí […]
Salmo 68 C, revivirá vuestro corazón, cuatro de junio
Jesús dijo a la multitud: «El Reino de los Cielos se parece a un tesoro […]
