Salmo 40, Señor sáname, veinticuatro de abril

Salmo 40, Señor sáname. Señor, dame un corazón sensible para ver la necesidad de los que me rodean. Enséñame a ser Tu mano para el que sufre, para que cuando yo me sienta débil, pueda experimentar cómo Tú cuidas de mí y transformas mi cansancio en fortaleza. Gracias por Tu lealtad. Amén.

Salmo 39 B, cuida de mí, veintitrés de abril

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es […]

Salmo 39 A, me abriste el oído, veintidós de abril

Pero, apenas José había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del […]

Salmo 38 B, Un respiro, veintiuno de abril

Jesús les dijo: Si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que […]

Salmo 38 A, un Soplo, veinte de abril

Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente a Zacarías se le soltó la boca y la lengua, […]

Salmo 37 B, El silencio de los que confían, diecinueve de abril

Entonces Jesús dijo a Pedro: « ¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y […]

Salmo 37 A, ni un hueso sano, dieciocho de abril

En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras paseaba por el […]

Salmo 36 C, en Camino, diecisiete de abril

Hay un contraste visual potente: el malvado parece un «cedro frondoso», imponente y arrogante, pero un momento después… ¡pum!, ya no está. El salmista nos invita a observar al hombre de paz porque «hay un futuro para el hombre de paz». La salvación no es algo que el justo fabrica con sus manos; es algo que «viene del Señor»

Salmo 36 B, acércate al bien, dieciséis de abril

Entonces Jesús les dijo: «Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros […]

Salmo 36 A, confía, quince de abril

En aquellos días, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a […]