«Y quedaban asombrados de su doctrina, porque Jesús les enseñaba como quien tiene autoridad, y […]
Salmo de cada día con una reflexión del Dr. Gumersindo Meiriño Fernández
«Y quedaban asombrados de su doctrina, porque Jesús les enseñaba como quien tiene autoridad, y […]
A menudo buscamos la felicidad en «copas ajenas» o ídolos modernos (el éxito, la opinión de los demás, el consumo). El salmo 15 nos invita a un ejercicio de prioridades. Si Dios es el centro, el resto de las piezas del rompecabezas de nuestra vida (familia, trabajo, salud) encuentran su lugar.
Salmo 14 un llamado a la coherencia en la vida diaria. Nos pide tres cosas clave: cuidar la lengua (no difamar), cuidar los compromisos (cumplir la palabra aunque perdamos algo) y cuidar la justicia (no aprovecharnos de la necesidad del otro). Es una invitación a ser personas «de una sola pieza».
Y llamándolos, Jesús les dijo: « el que quiera ser grande entre vosotros, que sea […]
Habían remado unos veinticinco o treinta estadios, cuando vieron a Jesús que se acercaba a […]
¿Cuántas veces te han dicho (o te has dicho a ti mismo) que «ya no hay nada que hacer» o que «tienes que escapar»? El Salmo 11 nos invita a no ser como el pájaro que huye al monte al primer signo de peligro. El reto práctico hoy es la estabilidad emocional: si tu fundamento es Dios, aunque el suelo tiemble, tu centro permanece firme. No tomes decisiones basadas en el pánico, sino en la oración.
Cuando veas injusticias en tu trabajo, en tu familia o en el mundo, no reprimas tu sentimiento. Haz como el salmista: dile a Dios que te parece que está lejos. La fe no es negar la realidad, sino presentar esa realidad ante el Único que puede cambiarla. Al final, el Salmo 10 nos recuerda que Dios es el «Padre de los huérfanos» y que Él escucha el deseo de los humildes.
Hay una frase que es el corazón de este texto: «Él no olvida jamás al pobre». En un mundo que a menudo ignora a los pequeños o a los que no tienen voz, el Salmo 9B nos asegura que Dios lleva un registro de cada lágrima y cada injusticia. La «venganza» de la que habla el salmo no es odio, sino el restablecimiento del orden y la verdad.
A veces nos enfocamos tanto en pedir, que nos olvidamos de agradecer. La práctica de hoy es la «contabilidad de la gracia»: haz una lista de las veces que Dios te ha librado de una situación difícil. El Salmo 9 nos invita a ser narradores de las victorias de Dios en nuestra propia vida para dar esperanza a otros.
En los días en que te sientas insignificante o abrumado por tus fallos, lee el Salmo 8. Nos recuerda que nuestro valor no viene de lo que hacemos o de lo que tenemos, sino de Quién nos pensó. Trata hoy a los demás (y a ti mismo) con esa dignidad: como alguien por quien Dios tiene un cuidado especial.