Salmo 19, el deseo de Tu Corazón, cinco de marzo

Lo más poderoso de este salmo es la distinción entre las fuentes de confianza. El mundo dice: «Unos confían en sus carros, otros en su caballería» (hoy serían el dinero, los contactos o el currículum). Pero el creyente dice: «Nosotros invocamos el nombre del Señor». No es que los recursos humanos sean malos, es que son insuficientes. La verdadera victoria es la que Dios concede al «ungido», es decir, a aquel que pone su misión en manos de la voluntad divina.

Salmo 18 B, culpas ocultas, cuatro de marzo

Salmo 18 B, culpas ocultas: A veces nos esforzamos mucho por parecer «buenos» por fuera, pero el salmo nos invita a cuidar el «susurro del corazón». Prácticamente, nos enseña que leer la Biblia o meditar en los valores espirituales tiene un efecto real en nuestra salud mental: alegra el corazón y da luz a los ojos. Es el mejor antídoto contra el orgullo, esa «soberbia» que nos hace creer que siempre tenemos la razón.

Salmo 18 A, nada se libra de su calor, tres de marzo

Salmo 18 A, recorriendo el Camino. En la era de las pantallas y el ruido constante, hemos perdido la capacidad de escuchar el «susurro» de la noche o el «mensaje» del día. Este salmo nos invita a la contemplación. Espiritualmente, nos recuerda que no hay excusa para no conocer a Dios, pues Su firma está en cada amanecer. Prácticamente, nos llama a cuidar la creación: si el cielo proclama Su gloria, destruir la naturaleza es como arrancar páginas de un libro sagrado.

Salmo 17 VI, canto agradecido, dos de marzo

  Tomando Juan la palabra, dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en […]

Salmo 17 V, la Victoria del Humilde, uno de marzo

¡No te rindas antes de llegar a la meta! ??️

El Salmo 17 V nos muestra que, con la ayuda de Dios, nuestros pasos son firmes y nuestros enemigos (el miedo, la duda, la pereza) no pueden sostenerse. Dios no solo te protege, ¡Él ensancha tu camino para que triunfes! ?✨

Salmo 17 IV, el camino perfecto, veintiocho de febrero

Este tramo del salmo 17 – D nos presenta a Dios como el «Gran Entrenador». No solo nos quita el problema, sino que nos transforma para que el problema ya no nos asuste. La imagen de los «pies de ciervo» es preciosa: el ciervo no evita la montaña rocosa, sino que tiene la agilidad para saltar sobre ella sin caer. Dios no te promete una vida plana, sino darte la estabilidad y la altura espiritual para que nada te haga tropezar.

Salmo 17 III, asalto la muralla, veintisiete de febrero

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la luz del mundo. No […]

Salmo 17 II, desde el cielo alargó la mano, veintiséis de febrero

Salmo 17 II, desde el cielo alargó la mano. Este pasaje nos muestra un contraste asombroso. Por un lado, tenemos el Dios Cósmico: el que cabalga sobre querubines, el que hace temblar los montes y cuya voz es trueno y fuego. Pero, por otro lado, el propósito de todo ese despliegue de poder no es destruir el mundo, sino alcanzar a una persona: «Alargó la mano y me sostuvo, me sacó de las aguas». La razón final es la más profunda de todas: «porque me amaba». No te rescata por tus méritos, sino por Su afecto.

Salmo 17 I, mi fortaleza y roca, veinticinco de febrero

«A continuación, el Espíritu Santo empujó a Jesús al desierto» +++ Empezamos a meditar uno […]

Salmo 16 A, prueba de fuego, veinticuatro de febrero

Salmo 16 A, Vivimos en la era de la imagen pública, donde nos importa más «parecer» que «ser». Este salmo nos invita a la coherencia radical.
Prácticamente, nos pide que nuestras palabras en público coincidan con nuestros pensamientos en privado. Es un llamado a caminar con paso firme por la senda de los valores, incluso cuando el camino se pone difícil o nos sentimos juzgados injustamente.