Salmo 85, enséñame tu camino, veintinueve de junio

Señor Dios, inclina Tu oído y escúchame en este día, porque muchas veces me descubro desamparado ante las prisas y las dificultades. Alegra mi alma, pues hacia Ti la levanto. Enséñame Tu camino para andar siempre en Tu verdad y mantén mi corazón unido, fuerte y entero. Tú que eres clemente, misericordioso y lento a la cólera, mírame con compasión, dame Tu fuerza y sé hoy mi ayuda y mi perfecto consuelo. Amén.

Salmo 84 | La justicia y la paz se besan, veintiocho de junio

Señor Dios, Salvador nuestro, gracias porque sé que has perdonado mi pasado y has reprimido Tu cólera ante mis caídas. Te pido que hoy devuelvas la vida y la alegría a mi corazón. Que Tu misericordia y Tu fidelidad salgan a mi encuentro en cada tarea de esta jornada. Permite que la justicia y la paz se besen en mis decisiones, y bendice mi vida para que la tierra de mi presente dé el fruto que Tú esperas. Amén.

La Sabiduría del Silencio | ciclo El Alba de la Conciencia

La sabiduría del silencio es el encuentro de agosto del ciclo El Alba de la Conciencia, un recorrido filosófico y contemplativo desde Plotino hasta Agustín de Hipona para descubrir el valor de la interioridad, el discernimiento y la práctica del silencio como camino de transformación.

Salmo 83, lluvia temprana, veintisiete de junio

Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío, mi corazón y mi carne se alegran hoy en Tu presencia. Te pido que seas el sol que ilumine mis decisiones y el escudo que proteja mi paz en esta jornada. Cuando me toque atravesar valles áridos llenos de prisa o dificultades, dame la gracia de transformarlos en oasis de bendición. Como el gorrión que encuentra su nido en Tus altares, que mi alma descanse hoy en la absoluta seguridad de Tu amor. Amén.

Salmo 80, escuchar, veinticuatro de junio

Señor Dios, mi fuerza y mi refugio, gracias porque Tu mayor deseo es retirar la carga de mis hombros y librarme en los momentos de aflicción. Perdona las veces en que sigo de forma obstinada mis propios antojos y me olvido de escuchar Tu voz. Hoy elijo no adorar a los falsos dioses de la prisa y la preocupación. Te abro mi corazón y mi mente para que los sacies con la flor de harina de Tu gracia y la miel silvestre de Tu amor. Guía mis pasos en este día. Amén.

El sol abre su corazón al río Paraná, y pinta el eielo de color naranaja, imagen de Ayrin Nava

Salmo 79, no nos alejaremos de ti, veintitrés de junio

Señor Dios de los ejércitos, Dios y Pastor mío, vuelve Tu mirada hacia mí en este día. Mira la viña de mi vida, que Tú mismo plantaste y fortaleciste con Tu diestra. Cuando sienta que las dificultades derriban mis defensas o que el cansancio me hace comer llanto, ven a visitarme con Tu gracia. Protege mi camino, repara lo que esté roto en mi interior y no permitas que me aleje de Ti. Restáurame, Señor, haz brillar Tu rostro sobre mi jornada y dame Tu salvación. Amén.

Salmo 77 C, se Acordaban de la Roca, veintiuno de junio

Señor Dios, reconozco que muchas veces mi corazón no es del todo sincero y que te busco más por mis necesidades que por el deseo de estar contigo. Gracias por Tu infinita paciencia, por sentir lástima de mis caídas y por reprimir Tu enojo cuando te fallo. Gracias porque te acuerdas de que soy de carne, un suspiro en el tiempo. Limpia mis labios de toda adulación falsa y hazme hoy fiel a Tu alianza de amor. Amén.

Salmo 75 A, ¡Deslumbrante!…, dieciséis de junio

Señor Dios, Tú eres deslumbrante y magnífico, y Tu presencia es capaz de quebrar la espada y la guerra. Te pido que hoy te manifiestes en mi vida y traigas Tu paz a mis pensamientos y a mis relaciones. Inmoviliza cualquier ataque de ansiedad, miedo o discordia que intente asaltarme. Que los problemas que hoy me amenazan pierdan su fuerza ante Tu poder, y que yo pueda caminar seguro bajo el amparo de Tu morada. Amén.

Salmo 74, todo sale a la luz, quince de junio

Señor Dios, te doy gracias de todo corazón en este día invocando Tu santo nombre. Cuando sienta que el suelo tiembla bajo mis pies o que la soberbia del entorno intenta intimidarme, recuérdame que Tú sostienes con fuerza las columnas de mi vida. Líbrame de caer en la jactancia y enséñame a esperar con paciencia Tus tiempos, que siempre son perfectos. Que mi vida sea un canto continuo que proclame Tu grandeza y confíe en Tu justa guía. Amén.

Salmo 73 B, Tú con tu fuerza, catorce de junio

Señor Dios, Tuyo es el día y tuya es la noche, Tú trazaste los límites de mi mundo y dominas cualquier tormenta. Mira hoy las dificultades que me acosan y no entregues mi vida al desánimo ni a la violencia del entorno. Protege a esta pequeña tórtola que confía en Ti. No te olvides de tus pobres ni dejes defraudado al oprimido. Levántate hoy en mi favor, toma las riendas de mis problemas y defiende Tú mi causa. Amén.